NAVAJAZO De Ricardo Silva

 

Por Oscar González

En la frontera norte de México, en la ciudad de Tijuana, en las zonas marginales, en “el fin del mundo”, es donde Ricardo Silva realiza “Navajazo”, un filme documental que atrapa de una manera inusual el día a día de los habitantes del margen tijuanense, sin ningún tipo de censura o eufemismo, Silva aborda situaciones que responden a diferentes necesidades, que van desde las básicas como alimento, abrigo, techo, etc., que encuentran solución entre la basura, hasta la necesidad de protección y dominio que se ve reflejada como violencia entre individuos que pasa desapercibida para los demás colonos al ser un factor cotidiano, la necesidad narcótica que encuentra frecuentemente solución en la prostitución, entre otras.

Sin embargo, Ricardo Silva rompe con la tensión de la zona roja explorando otro tipo de necesidades que a primera vista parecen desaparecer entre este ambiente, necesidades como las afectivas que se presentan entre un padre drogadicto que trata a su hija de al parecer 10 años de edad, de una manera amorosa, protectora y proveedora, y que convierte en su motor de vida, pero cuando no ingiere narcóticos, dice transformarse en una persona enloquecida y peligrosa, idea que trata de vender a la niña.

Abordando de una manera distinta las necesidades afectivas, dentro de la película se lleva acabo un sub-filme del que podemos presenciar el making off, este sub-filme pornográfico, se realiza sobre interrogantes acerca de la separación entre el sexo y el amor y las implicaciones entre uno y otro, que a diferencia de la pornografía común que busca solo exaltar el coito, el director busca mostrar parejas reales mostrando amor. Al presentar parejas de adictos en los que la mujer se dedica a la prostitución, pone en tela de juicio múltiples factores morales y culturales.

Incluso nos muestra necesidades estéticas, que podemos observar desde la construcción y decoración de sus viviendas, hasta propuestas musicales de un extraño folclor y con texturas bastante interesantes.

Encontramos en general en los múltiples contextos sociales que lo que cambia de uno a otro son las necesidades y las formas de dar saciedad a estas.

Respecto a la producción podemos ver a simple vista detalles que pocas veces se ven en la pantalla grande, el descuido al realizar las tomas, en ocasiones podemos ver los micrófonos, los enfoques imprecisos etc., sin embargo estos no son un problema para los fines de la obra, por el contrario refuerza la sensación de realidad y casualidad, que en conjunto con la inexistencia de la censura convierte al espectador en cómplice y provoca recibir la proyección de una manera visceral y empática. En contraste, el sub-filme obtenido que se muestra en algunas ocasiones, tiene una producción fina, pero incluso esta no se presenta de manera aislada sino que intencionalmente se muestran los cambios de una realidad a otra, logrando así un juego espacio-temporal muy agradable. Todas las cualidades antes mencionadas, en conjunto contienen un humor bastante acido y casual.

“Navajazo”, es un film muy completo que en algunas ocasiones puede llegar a tocar fibras sensibles de los espectadores, pero que nos mantiene todo el tiempo fluctuando entre la tensión, el humor, la impotencia, la inspiración, logrando que el espectador haga de lado los prejuicios que puedan estorbarle para apreciar esta excelente obra fílmica.

 

 

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