La magia de Mulholland Drive: la psicología de David Lynch en el cine.

Por Diana Torres.

El cine, desde que tengo memoria racional suficiente, siempre me ha parecido algo realmente maravilloso. Hay algo mágico en la creación de todas esas historias, en cada uno de sus detalles, en la manera que traen a los personajes y situaciones a la vida, todo el esfuerzo que requiere y conlleva el realizar un filme de calidad. La creación de todos los elementos, la paleta de color, la escenografía, la historia, el maquillaje, el vestuario, la psicología de los personajes, etc.
Es como una receta, tenemos todos los ingredientes y ciertas metodologías para cocinar el platillo (la película), y, obviamente, al chef: el director.

Personalmente, siempre me han llamado la atención las películas de suspenso, sic fi y horror. Crecí muy influenciada por la menor de mis tías; a mis 7 años ya podía presumir haber visto Alien, A Nightmare On Elm Street, It, Pet Sematary y The Exorcist, también era fan de The X Files y The Twilight Zone.

Un buen día, leí un artículo muy interesante sobre la influencia de ciertos directores / películas / series en trabajos cinematográficos más contemporáneos y la importancia de los mismos. Sin saberlo, ese escrito cambiaría mi vida para siempre al mencionar, entre la lista de eternas influencias a prácticamente toda serie de suspenso, drama y terror psicológico a la maravillosa Twin Peaks, del extraordinario David Lynch.

Twin Peaks era un pueblo de calma y tranquilidad, donde nunca nada demasiado emocionante pasaba y era el lugar de nacimiento de la bella adolescente Laura Palmer (Sheryl Lee), preparatoriana de 17 años, hija y amiga modelo, voluntaria de Meals On Wheels, programa de la comunidad que llevaba comida a los vecinos que tenían dificultades para salir de sus hogares. Una mañana, su cuerpo es encontrado naufragando en un mar local, envuelto en plástico y con señas de violencia. ¿Quién pudo haber asesinado a Laura Palmer? era la pregunta del millón. El excéntrico agente especial del FBI, Dale Cooper (Kyle McLachlan) llega al pueblo para tomar el caso y llegar al fondo del mismo. Pronto comienza a tener una serie de sueños muy extraños, que le ayudarían a esclarecer el misterio a medida que la serie va avanzando. Pero los sueños que agente Cooper no son el único elemento extraño en la historia.

David Keith Lynch es un director de cine, productor musical, artista visual y guionista nacido en Montana el 20 de enero de 1946. Entre su filmografía como director encontramos Eraserhead, Island Empire, Twin Peaks, TP: Fire Walk With Me, Blue Velvet, Mulholland Drive, entre otras.

Su trabajo tiene un sello realmente distintivo. Te atrapa, te sorprende, te confunde (sí, mucho), te emociona pero sobre todo, te impresiona. Lynch tiene una habilidad impresionante para tomar cosas de lo más comunes y cotidianas, y transformarlas en elementos de horror psicológico.

Algunas escenas, te pueden provocar miedo e incertidumbre, incluso ansiedad. Visualmente, no necesita (aunque esto no significa que no recurra a estos recursos de vez en cuando, aunque de manera “discreta”) mostrar un monstruo o criatura espeluznante que nos provoque pesadillas: él toma a una persona, lo dota de ciertas cualidades y tenemos al mismísimo diario en el asesino Bob, de Twin Peaks. El resultado es igual de efectivo, con el detalle de que el mensaje es, quizá, que el mal puede tomar una forma humana. Un elemento cotidiano, como las miles de personas que encontramos todos los días (¿Quién puede asegurarnos que no nos hemos cruzado con un Bob en algún punto de nuestra vida? Exactamente, escalofriante).

Sin embargo, los elementos psicológicos en su obra cinematográfica no son al azahar. Lynch retoma elementos de la psicología básica, que podemos encontrar en la obra de Freud y Jung.

La clave del terror psicológico, se encuentra en la psicología humana.

En varios estudios, Sigmund Freud nos habla de lo desconocido, que se aviva partir de incertidumbre intelectual hacía la opresión de lo no familiar, no lo familiar (“Heimlich”). Freud plantea que todo lo “extraño” tiene que ver con el fenómeno de lo doble, que aparece en cada forma y en cada grado de desarrollo. Así pues, las ideas de Carl G. Jung sobre el lenguaje de los sueños e imaginación puede ser utilizado para desarrollar dichos argumentos, Simplemente poner al “doble” puede interpretarse como posesión de conocimiento, sentimientos, patrones de conocimiento y experiencias en común con el otro. Esta idea del doble ha tenido gran y marcada presencia en varias películas de Lynch. En Mulholland Drive, se nos presenta la historia de Bety (Naomi Watts), una inocente y dulce rubia que llega a Los Angeles con maletas y sueños muy grandes de convertirse en la próxima hija prodigia de Hollywood, que inesperadamente se encuentra a Rita (Laura Elena Harring), una chica con un fuerte golpe, que está perdida y no recuerda lo que le pasó, quien era ni a donde se dirigía. A medida que la historia avanza, la historia da un par de giros inesperados (que no son para nada extraños en la obra de Lynch) y eventualmente conocemos a Diane, que también es interpretada por Naomi Watts. En Twin Peaks: Fire Walk With Me, el mismo tema del doppelgänger es utilizado, quizá más como una forma de metamorfosis, en el cual el personaje de Leland Palmer se transforma en el asesino BOB, para asesinar a su propia hija, Laura.

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El estudio y la interpretación de los sueños es un área muy difícil de estudiar dentro del campo de la psicología y psicoanalisis. Debido su origen subconsciente, estas metáforas visualizadas son casi imposibles para el observador (cualquier otra persona que no sea el soñador mismo) de definir. En este punto, tomaré dos métodos de interpretación de los sueños. Primeramente, el de Sigmund Freud y después, el de Carl G. Jung.

Los sueños son un elemento constante en las películas de David Lynch. Las secuencias de ello son Twin Peaks y Fire Walk With Me están construidos a partir de series de sueños experienciados por Laura Palmer. En dichos sueños, las almas malas que habitan en otra dimensión – referido en la serie del mismo nombre y en la película como “Black Lodge”.

Laura puede ver un anillo que representa este “limbo” (el Black Lodge), en donde los espíritus malos (los doppelgängers) residen. El sueño tiene dos secuencias separadas en las que Laura recibe consejos del agente del FBI Dale Cooper, para que no tome el anillo. En la segunda parte del sueño, Laura despierta, con el anillo en la palma de la mano, y sabiendo que es un augurio de su propia muerte, grita inconsolablemente.

Las películas de Lynch están plagadas del uso de simbolismo y metáforas, desde la oreja cercenada encontrada por el joven Jeoffrey en Blue Velvet, hasta la misteriosa caja azul encontrada por el doppelgänger de Naomi Watts en Mulholland Drive.
El hecho de que estos objetos y su significado / función no es claramente explicado en las películas, provoca el requerimiento de un análisis mucho más profundo. Carl G. Jung establece que

“hay una cantidad incuantificable de cosas que van más allá del poder del entendimiento humano, constantemente usamos términos simbólicos para representar conceptos que no podemos definir o entender del todo” (Jung, publicado 1964, p.21).

 

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Una condición particularmente favorable para el despertar de sentimientos extraños es creado cuando hay un grado de incertidumbre intelectual hacía objetos familiares, que están dotados de connotaciones desconocidas. Dichas connotaciones fungen como un disparador de sentimientos extraños, porque nos es imposible re-definir las definiciones previamente establecidas para dichos objetos. Todos estos objetos simbólicos, presentados en las secuencias de sueño de los filmes mencionados a lo largo de este pequeño análisis, son cotidianos y familiares, objetos de uso diario, pero presentados como metáforas extrañas dadas sus connotaciones desconocidas.

“Todo lo que hacemos, empieza con una idea. No sabemos que hacer, a menos que tengamos una idea. Entonces, las ideas son como peces y tú no haces a los peces, los atrapas.

Tu deseo de obtener una idea es como poner una carnada en una caña y arrojarla al agua. Puedes atrapar ideas soñando despierto, o quizá de lugares. si crees que un lugar te puede dar ideas, entonces tendrás que dejar tu casa y tomar un pequeño viaje. Puedes ir a la calle y ver un reflejo en un pequeño charco en el suelo y ¡Bam! una idea va a venir, quien sabe como pasa.

Siempre he dicho que es como si hubiera un hombre en otro cuarto, con una película completa, pero está en piezas de rompecabezas y me avienta una pieza a la vez. Primero es muy abstracto y no tengo idea, pero más piezas vienen más ideas se cortan, empieza afirmar una cosa y un día, ahí está, así que, de cierto modo, no hay ideas originales, sólo son las ideas que “cortas”, pero la clave está en mantenerse honesto a la idea.
Muchos artistas creen que el sufrimiento es necesario pero, en realidad, cualquier tipo de sufrimiento afecta el flujo de la creatividad. Digamos que cada vez que cada vez que Van Gogh pintaba, le daba diarrea, no sería muy bueno para salir, y habría tenido que estar loco para haberlo hecho, ¿no?
La felicidad aplicada es muy importante, la vida va en cimiento y este flujo de creatividad,d las ideas son más fáciles de atrapar y las ideas que pueden sacarte de la realidad y que te llevan a algún lugar lleno de cosas fantásticas.
Miles y millones de ideas, y están por ahí, flotando, listas para ser atrapadas”

David Lynch, sobre la creatividad.

Esta reflexión es un excelente ejemplo: las ideas, de manera más técnica, estaban expuestas por Freud y otros especialistas desde hace muchísimos, años: pero Lynch pudo atrapar dichos peces, transformarlos y traducirlos a su obra. Es por eso que siempre me ha parecido excepcional.

 

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